Mi Querida “Amiga”
Tengo una amiga en Miami. Fuimos al colegio juntos y hace unos años nos contactamos a traves de la internet, con motivo de un reencuentro de ex-alumnos.
Empezamos a escribirnos, pero me dí cuenta que habiamos tomado sendas opuestas. Ella era ultra-conservadora, lo que se traducía en su apoyo a las invasiones norteamericanas, su apoyo a la pena de muerte, su oposicion al aborto y una inclinacion religiosa extrema.
Yo, por mi lado, soy ultra-liberal, osea me opongo al imperialismo norteamericano, no considero la pena capital como una solucion, respeto el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y, como ateo, rechazo toda nocion de un ser supremo imaginario.
Lo que mas me incomodaban eran sus constantes correos electronicos, todos ellos relacionados a Dios, la religion y otros misticismos. Los enviaba a su lista completa de amigos y familiares, unas 40 personas.
Un dia escribí a toda su lista lo siguiente: “Cuando era niñito, yo creia en Dios, pero ahora no. Solo creo en dar lo mejor de uno mismo a la humanidad, hacerlo aqui y ahora porque no existe la vida eterna”
Un familiar de mi amiga me respondió, con copia a toda la lista.
- Yo creo en Dios. No creo en la religion.
Le escribí de la siguiente manera, tambien con copia a toda la lista.
- Yo empezé alejandome de la religion (a pesar de haber asistido a un colegio catolico), y luego, poco a poco empezé a utilizar la RAZON para entender los eventos que nos acontecen. Por ejemplo, si alguien es arrollado por un auto, eso no significa que diosito queria que muriera, solo significa que esa persona no estaba prestando atencion al cruzar la calle (es un ejemplo muy candido, pero te da, mas o menos, la idea). Por eso soy Ateo.
De repente, mi amiga entró a tallar:
- Antonio, POR FAVOR, no escribas mas correos a mi lista. Fue mi error divulgar mi lista. Sabes muy bien que no me gusta que le escribas a todos. Es una falta de respeto que no voy a tolerar.
- Te pido disculpas –le escribí-, no voy a volver a hacerlo. Ahora yo tambien te pido un favor: borra mi nombre de tus contactos. Gracias.
Quizas ella tenia razon. Quizas no. Quizas no debió escribirme en ese tono. No sé. Pero al menos yo habia solucionado el problema definitivamente.
Mi amiga me volvió a enviar otro correo:
- Estas seguro que quieres que te borre? No te gustan mis correos? Mira que no mando muchos y los que mando son bonitos y buenos ... que dices?
No le respondí.
Dias despues me puse a reflexionar. Mandé a la #@&* al profesor de Fairmount, lo mismo hize con mi “amigo español” Marco, y ahora lo hacia con mi “amiga” de Miami. A que se debe esto? Por qué tengo tan poca paciencia con los arrogantes, negativos o malcriados? Entonces recordé un poema del escritor brasileño Mario de Andrade (1893-1945)
EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..."


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